Tu necesidad de hoy será tu testimonio de mañana 

Tu necesidad de hoy será tu testimonio de mañana 

Por July de Sosa

Ministerio Cristo Como Pastor (CCPAS)

 

Escrito está: No os angustiéis diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero nuestro padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que no te angustiéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propia preocupación. Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:31-34)

El pasaje es suficientemente claro para comprender que el vivir preocupados por si tenemos suficiente comida, alimento, ropa y calzado, resta calidad de vida, como lo hace el preocuparnos más de la cuenta por una enfermedad y peor aún por los supuestos de la misma; ya que por preocuparnos por esto dejamos de disfrutar lo que tenemos   como la vida misma, nuestras fuerzas aunque en ocasiones puedan ser pocas, a una persona que quiere escribir su historia de vida junto a la nuestra y, muchas cosas más. Bueno es disfrutar la vida como tal y ocuparnos menos de las preocupaciones que generan los problemas diarios. Dios manifiesta que nuestra existencia es más que los problemas y necesidades. La vida, nuestra vida, es un don de Dios y como tal debemos disfrutarla al máximo con sus penas y alegrías, recordando que muy probablemente tendremos problemas que no está en nuestras manos resolver, o que no podremos resolver a brevedad. Pero tenemos la vida y con ella esperanza de nuevos amaneceres. Como hijos de Dios sabemos que todo nos ayuda para bien, aún los errores que cometemos porque de ellos aprendemos y nos superamos como persona, equivocarnos se nos está permitido por nuestra naturaleza humana; el acomodarnos en el error no. Y una de las cosas en la que comúnmente podemos errar, es en desconocer el valor que como hijos de Dios tenemos delante de sus ojos, las preocupaciones nublan ese conocimiento. Como el desconocer el valor de las cosas y conformarnos solo con conocer su precio, como es el caso de saber el precio de nuestra cama, y pasar por alto el valor que tiene para nuestro descanso, llevando preocupaciones a nuestra almohada, cuando esta fue creada para dormir, no para ser cargada con problemas. El pasaje de introducción muestra que vivir preocupados es una mala costumbre que debemos de dejar, porque nadie resuelve nada preocupándose sino más bien ocupándose. La atmósfera de la preocupación nos atrofia restando potencial y creatividad para resolver. El regalo más grande que como hijos de Dios tenemos después de nuestra salvación, es la seguridad de que Dios cuida de nosotros que fuimos escogidos en Cristo antes de la fundación del mundo. Efesios 1:4.

Le animo para que en medio de su necesidad cualquiera que sea visualice el cuidado de Dios y el testimonio que está preparando en sus labios. Porque por experiencia propia le digo su necesidad de hoy, será su testimonio de mañana.

La paz del Señor sea con todos los que en ÉL confiamos y permanecemos.

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