La respuesta de Dios también puede ser no. 

La respuesta de Dios también puede ser no. 

Por July De Sosa  / Ministerio Cristo Como Pastor (CCPAS) 

Los humanos edificamos proyectos basándonos en los posibles que Dios permite lograr a cada uno según su propósito. Sin embargo, no siempre las cosas resultan como pedimos o deseamosporque antes de nuestra voluntad esta la voluntad de Dios que, aunque no entendamos debemos estar dispuestos a aceptarla todo el tiempo.   

Jesús es el mejor ejemplo de cómo aceptar un no, de Dios descansando en su fidelidad. 

En el evangelio de Mateo capítulo 26, versos del 39, vemos a Jesús pidiendo una respuesta a su padre, basándose en lo posible “Padre mío si es posible, no me hagas beber este trago amargo. Pero no se haga mí voluntad si no la tuya”. Luego pide por segunda vez aceptando el no, de Dios (verso 42) “Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, hágase tu voluntad” Jesús primero oro pidiendo si es posible. Luego oro diciendo si no es posible, lo que permite saber que él, confiadamente acepto la voluntad de su padre, a pesar de que él estaba triste hasta la muerte, cuando oro en el Getsemaní. Todos los creyentes tenemos un Getsemaní donde oramos pidiendo la ayuda de Dios en tiempos de aflicción, pero a menudo oramos pidiendo que sea posible y, nos cuesta aceptar cuando Dios dice:  No, es posible. Epasaje bíblico muestra la mansedumbre de Jesús al aceptar la voluntad de su padre. 

Muchos anhelan estar donde Dios quiere que estén, pero pocos entienden que para eso es necesario tener mansedumbre para aceptar la voluntad de Dios que siempre será buena, agradable y perfecta. Todo lo permitido por él en nuestra vida incluyendo las perdidas, ayudan para bien.  Dios no trabaja para hacernos dichosos y complacernos en todo, eso sería echarnos a perder, Dios hace lo mismo que desea que hagamos nosotros con nuestros hijos “formarlos” Dios trabaja a diario formándonos en carácter, dominio propio, fe, esperanza, y disciplina de vida; tal formación no causa risa, la mayor parte de ese tiempo nos dolerá, porque tendremos que renunciar a nuestro propio deseo, pero, aun así, sigue siendo maravilloso estar en las manos de Dios.  Porque como dijo el apóstol Pedro ¿a quién iremos si solo él tiene enseñanza eterna?  

Sí, al recibir un no, de Dios lo cuestionamos buscando un porqué, es señal de que no estamos confiando ni aceptando, que la voluntad de Dios siempre será mejor que la nuestra. ¿Cómo podríamos entonces defender nuestra fe? delante de aquellos que dicen ¿¿Por qué sigues confiando cuando Dios dijo no a tu petición? Debemos hacer como aquellos varones Judíos Sadrac, Mesac y Abed-negoque conscientes de su fe y servicio a Dios dijeron al rey “Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado 

 Ese es el carácter que debemos construir la confianza que debemos tener, aunque la respuesta de Dios sea no. Confiemos y descansemos en su voluntad buena, agradable y perfecta.  

 

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