La responsabilidad en nuestras decisiones

La responsabilidad en nuestras decisiones

Por July De Sosa / Ministerio Cristo Como Pastor-CCPAS

Desde pequeños se nos vuelve necesario aprender a tomar decisiones como conviene para avanzar y minimizar, los errores que a causa de nuestra naturaleza cometeremos durante nuestra estadía aquí. La toma de decisiones acertadas se vuelve más complejo cuando carecemos de responsabilidad y actitud positiva, ya que suelen tomarse a la ligera sin meditar en el resultado que seguramente será desfavorable, cuando esto sucede debemos de considerar aprovechar eso para continuar aprendiendo acerca de los factores que pasamos por alto.
Considero apremiante  comprender que la paz, la guerra, la felicidad y, la tristeza, están en nosotros, es la base para enfocar bien nuestra decisión y responsabilizarnos por las consecuencias.
Frecuentemente resulta conveniente culpar a otros de lo que nosotros decidimos desligándonos así, de nuestra responsabilidad como es el caso de quienes, en una separación conyugal o fin de un noviazgo, descargan en su pareja toda la culpa por lo sucedido negando su responsabilidad en los hechos.  O aquellos que culpan a otros, de sus malas finanzas, enfermedad, amargura, desanimo, y cosas semejantes a estas. Lo cierto es que todos los que tenemos el privilegio de gozar de salud mental, contamos con la capacidad de razonamiento para decidir nuestro propio bienestar, no obstante, en ocasiones necesitaremos escuchar el consejo de alguien más aparte de nosotros mismos, ya que por estar afuera de nuestro problema cuenta con una visión panorámica que le permite ver con claridad la posible solución.  En lo personal creo que la palabra escrita de Dios es la guía óptima a seguir para lograr tomar una decisión con discernimiento, aunque muchos son los que no optan por este tipo de guía ya que requiere de estar dispuestos a obedecer al pie de la letra el consejo, aunque esto signifique renunciar al deseo propio, para ver cumplido el deseo de Dios.
Un rompecabezas se arma pieza a pieza, con la paciencia requerida hasta colocar la última. De la misma forma armamos el rompecabezas de nuestra vida y cada decisión a tomar, es una pieza, a colocar, razón por lo que se vuelve urgente antes de tomar una decisión por sencilla que parezca estudiar todas las posibilidades y sumar responsabilidad, para minimizar fracasos consientes de que esa podría ser la última.
Le invito a que antes de tomar su próxima decisión se acerque al Señor declarando el verso del salmo 143:8
Muéstrame el camino que debo seguir porque en tus manos he puesto mi vida.
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