Es tiempo de vivir a la manera de Dios

Es tiempo de vivir a la manera de Dios

Después de crear al primer hombre llamado Adán, y a la primera mujer Eva, Dios les enseño a vivir a su manera para que fueran libres y felices, pero ellos decidieron vivir en desobediencia y a su propia manera, ignorando la enseñanza de su creador, razón  por la cual fueron expulsados del jardín que Dios les creó, en el cual tenían garantizado su bienestar, y fueron puestos en una tierra para que ellos mismos la plantaran y con esfuerzo buscaran su bienestar. Esto ha sido así, en todos los tiempos, en su palabra escrita vemos que Dios estableció prioridades de vida que su pueblo debían de practicar para que vivieran a su manera, pero al igual que Adán y Eva, muchos hacían lo que mejor les parecía, lastimando el corazón de Dios hasta el punto de arrepentirse de haberlos creado (Génesis 6:6)

Gracias al sacrificio de Jesucristo en la cruz que nos reconcilió con Dios padre, ahora los creyentes somos conocidos también como cristianos que significa “seguidores de Cristo» sin embargo, Dios sigue esperando que todos elijamos  vivir a su manera, que es igual a decir “Busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia” En este mal tiempo de pandemia que ha traído tanto dolor, luto y quebrantamiento económico y cultural, se vuelve urgente prestarle atención a lo escrito de Dios, para morar bajo la sombra del Omnipotente y ver días mejores a la vez que vemos el cumplimiento de sus promesas que se activan con nuestra obediencia. “vivir a la manera de Dios” es asegurarnos de estar criando hijos enseñándoles a que establezcan sus prioridades conforme al consejo de Dios. Vivir a la manera de Dios dentro de nuestra relación de pareja es practicar el perdón entre ambos, del mismo modo como Dios perdona nuestras faltas todos los días, que el hombre respete y trate a su mujer como a vaso frágil evitando ser áspero con ella, y que la mujer respete y honre a su marido. Vivir a la manera de Dios, es dejar de mal gastar el tiempo viendo los defectos y faltas de otros, invirtiéndolo en orar por la conversión de otros, por la sanidad de  enfermos, por el arrepentimiento de todos los que cumplen pena de cárcel por sus errores, por el luto y la frustración de los que en este tiempo se despiden solos y rápidamente de sus seres queridos, vivir a la manera de Dios hoy en día, es que cada mañana agradezcamos infinitamente el aire que respiramos, el oxígeno en nuestra sangre y la calidez de nuestra cama. Vivir a la manera de Dios es afirmar nuestros pies sobre la roca que es Cristo recordando sus palabras.

“A cualquiera, pues que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y golpearon sobre aquella casa; pero no cayó, porque estaba cimentada sobre la roca. Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edifico su casa sobre la arena. Descendió la lluvia, vinieron ríos, soplaron vientos y dieron con ímpetu sobre aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” Mateo 7:24,25.

Hay quienes, a pesar de lo adverso del tiempo viven empeñados en ignorar la manera de Dios y seguir edificando en el terreno aguado de sus propias decisiones poniendo su confianza en lo vacilante de su parecer.  Edifiquemos nuestra vida en Cristo para que aunque golpeados por vientos fuertes, permanezcamos en pie.

La hora a llegado, el tiempo propicio para vivir a la manera de Dios es hoy.

¡Deléitate en Jehová y él concederá las peticiones de tu corazón!

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