Cristo en nosotros esperanza de gloria.

Escrito esta los creyentes en Jesucristo no afrontamos nuestras luchas solos, su poder está en nosotros, desde el instante mismo que lo reconocimos como Señor de nuestra vida y suficiente salvador personal de nuestra alma. El apóstol Pablo en una de sus cartas que escribió a los hermanos de Colosas, les comento de su ruego a Dios para que ellos unidos en amor alcanzaran toda la riqueza del pleno entendimiento del misterio de Dios el padre y Cristo, en quienes están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Me parece muy interesante la intercesión de Pablo por sus hermanos. Considero primordial aprender de esto, y hasta entonces presentar las diferentes peticiones de salud, restauración, provisión, etc. Opino que si todos los que nos decimos cristianos incluyendo  apóstoles, Profetas, evangelistas, pastores y maestros, todos en general sin nombramientos específicos solo el de hijos de Dios, por medio de Jesucristo; nos ocupáramos con diligencia y empeño en ser fortalecidos en nuestro interior con el  poder de su Santo Espíritu, que por la fe sabemos que habita en nuestros corazones; provocaríamos un cambio significativo a nuestro paso, como escrito esta: A fin de que arraigados y cimentados en amor seamos capaces de comprender la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo, que excede todo conocimiento. Ciertamente alcanzar tal conocimiento es lo que cambia nuestra identidad y determina nuestro nuevo estilo de vida, que permitirá que, sin hacer uso de nuestra voz, con hechos prediquemos las buenas nuevas del reino de Dios. En todo tiempo y más cuando el pánico levanta oleada mundial.

Por la palabra escrita de Dios; comprendo que su deseo es que todos busquemos conocerlo no solo como proveedor y ayudador, sino también como el sustentador de nuestra alma y edificador de nuestro destino final. Pablo en su carta recomienda: Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él, arraigados y sobreedificados en él.

¡espectacular invitación!  Si todos los creyentes estamos arraigados en él, llegaremos al mismo convencimiento del profeta Habacuc 3:17. Aunque la higuera no florezca ni en las vides halla frutos,

Aunque falle la cosecha del olivo y los campos no produzcan alimentos; aunque en el aprisco no haya ovejas, ni ganado alguno en los establos; aun así, yo me regocijaré en el Señor ¡me alegraré en Dios, mí libertador!

Conociendo y aprendiendo de esto “la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” mientras tengamosaliento de vida.

Epílogo

Considero que el consejo perfecto capaz de brindar esperanza en medio del desaliento mundial provocado por la presente pandemia se encuentra en las sagradas escrituras; como también las fuerzas para un nuevo comienzo de la mano de Dios cuando esta cese.

Escudriñemos la palabra de Dios y alimentemos nuestros pensamientos y hechos con su sabia bendita.

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