¿Dónde te escondes tú?

¿Dónde te escondes tú?

Entre los juegos preferidos para los niños está el de las escondidas la sensación de placer que se siente al permanecer oculto hasta el final mientras otros son encontrados es emocionante. Sin duda muchos de los que ahora somos adultos guardamos episodios de esto en nuestra memoria. Sin embargo, existen otros tipos de escondites que no son un juego. Y lo que nos arrastra hasta ellos es la incapacidad de saber cómo drenar las diferentes presiones que cada uno de nosotros tiene. Entre las zonas peligrosas para esconderse están la culpa, el miedo, la hipocresía, el uso de la fuerza, una mueca de sonrisa, y la más peligrosa el silencio, entre otras. En cualquiera de este tipo de escondites se corre el riesgo de que pasado un tiempo lo que parecía zona de refugio será una prisión en la que permaneceremos encerrados hasta que alguien nos encuentre.

Razón por la cual conviene saber donde escondernos cuando tengamos necesidad de hacerlo. En lo personal creo que el mejor refugio para esto está en Dios, la liberación que trae escondernos en Él es maravillosa, porque nos permite volar sobre las alturas de cualquier problema, seguros que saldremos en victoria. El salmista escribió en el Salmo 119:114. “Mi escondedero y mi escudo eres tú” No hay nada más reconfortante que sumergirnos en la palabra escrita de Dios en tiempos de tempestad y resguardarnos allí, mientras pasa el mal frente a nosotros.

Hay quienes en vez de esconderse en Dios se esconden de Dios, como fue el caso de Adán y Eva, que por su desobediencia tuvieron vergüenza y se escondieron en el miedo en vez de refugiarse en su creador.

“Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo. Por eso me escondí” Esconderse en el miedo es lo más equivocado que podemos hacer los hijos de Dios, porque conocemos que el temor no viene de ÉL    Adán y Eva, experimentaron el miedo cuando se alejaron de Dios.

Otros, esconden sus debilidades mentales en su fuerza física, como es el caso de los hombres que ejercen violencia contra su compañera de vida, desafortunadamente muchas de las mujeres agredidas elijen la culpa para esconder su realidad, lo que las incapacita para escapar de su agresor, y las mantiene dentro de un círculo de violencia que puede terminar con su vida.

Hay quienes se esconden en una careta de creyentes con vidas perfectas, pretendiendo ser otra persona que no son, nada más tonto que esto, porque Dios nos conoce tal y como somos y así nos amo con nuestras debilidades y fortalezas, por esto ÉL trabaja a diario en la obra de cada uno y al paso que podemos andar.

Los escondites mencionados y cualquier otro que nos aleje de Dios tienen el fracaso como final.  El único lugar seguro para escondernos es la presencia de Dios en tiempos de crisis es cuando más conviene recordar que Dios tiene un plan perfecto para con cada uno de nosotros, pero debemos permanecer en ÉL, y  su amor tienen el poder de hacer la mejor versión de nosotros. Cuando estemos agotados, atemorizados, frustrados o con lluvia de pensamientos negativos en nuestras mentes debemos recordar sus promesas y tomar aliento en su palabra escrita recordando que “ÉL te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás seguro”

Deseo lo anterior sirva de luz para que identifiques, si te estas escondiendo en una zona equivocada, de ser así, busca ayuda en la palabra de Dios que es nuestra  zona segura.

 

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