¿Cómo está tu mayordomía? 

¿Cómo está tu mayordomía? 

Por July De Sosa / Ministerio Cristo Como Pastor (CCPAS) 

www.ministerioccpas.org

        Desafortunadamente, muchos cristianos hoy en día se ocupan únicamente de la administración de sus finanzas descuidando la administración de sus propias vidas, obviando la responsabilidad que todos tenemos de cuidarla y desarrollarla para que de buen fruto.  Para esto Dios se ocupó en darnos un manual de comportamiento que a la vez nos empoderara para aprovechar nuestros días siendo buenos mayordomos de lo recibido.  A menudo solemos olvidar que nada de lo que tenemos es nuestro, que aún todas las facultades y capacidad de pensamiento y movimiento de cada parte del cuerpo, son dadas por Dios. Él, es el Señor y dueño de la vida que creemos nuestra; y, aunque la dedicáramos exclusivamente a su servicio, no podríamos darle nada que no fuese suyo, porque todo le pertenece así lo declara el Salmo 24 “Del Señor es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan”

       En el principio Dios creó todo, y creó también al hombre para que trabajará la tierra, este es el principio fundamental de la mayordomía bíblica; Dios siendo el creador es el dueño y Señor de todo, nosotros somos simplemente mayordomos de lo que de su mano hemos recibido. Entender y aceptar esto facilita la mayordomía de nuestra vida y, permite reconocer que no tenemos el control, únicamente la responsabilidad de administrar como conviene.  No obstante, somos especialistas en reclamar nuestros derechos al creernos dueños, cuando en realidad el único que tiene derecho es Dios como propietario.   Todos somos administradores responsables, de lo que Dios nos ha confiado una familia, una casa, un trabajo, un ministerio etc. Y un día al igual que los sirvientes de la parábola de los talentos seremos llamados a dar cuenta de la administración que dimos a todo eso incluyendo nuestro tiempo, habilidades, relaciones, autoridad y finanzas.

     Tenemos que esforzarnos en ser fieles y buenos mayordomos de todo lo que Dios nos ha dado dentro de todas las oportunidades que se nos presenten a diario, para glorificarlo.

    La parábola de los talentos muestra que los fieles mayordomos que hacen la voluntad de su Señor son recompensados de alguna forma en esta vida, y plenamente en la eterna, razón por la que considero que todos los creyentes deberíamos ejercer buena mayordomía para cuando llegue el tiempo de estar cara a cara con Dios le escuchemos decir:

 ¡Buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor!

 

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